Añoro incomodarte cuando las miraba demasiado rato y me quedaba embobado ante tal obra del azar... Hoy las expones en el museo de la soledad?
Si otro las gozara, ojalá recuerdes mi pasión por éstas, cuando boten encima suyo y no sepa que en tus pezones descansa aún el despechado que las escaló para escapar del infierno terrenal.
P.H
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